Conferencia del Dr. David Foester: “Fotografía documental: la mirada de Madalena Schwartz (fotógrafa brasileña, 1921-1993)”

31 julio 2012

El programa Ciudadanía y derechos humanos, en colaboración con la Fundación Educativa World Learning Argentina, invita al evento a realizarse el Martes 7 de agosto, 15 hs. Auditorio del IDES, Aráoz 2838, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

David Foster es profesor de Lengua y Literatura en la Universidad del Estado de Arizona (ASU). Se especializa en el área de género y diversidad cultural y ha estudiado sus representaciones en distintas expresiones artísticas como la literatura y la fotografía. Sus últimos trabajos son: São Paulo: Perspectives on the City and Cultural Production. Gainesville: UP of Florida, 2011; Ensayos sobre culturas homoeróticas latinoamericanas. Ciudad Juárez: Universidad Nacional Autonoma de Ciudad Juarez, 2009; Urban Photography in Argentina; Nine Artists of the Post-Dictatorship Era. Jefferson, N.C.: McFarland Publishing, 2007.  

La obra de Madalena Schwartz(1921-1993) presenta el submundo de travestis, transformistas y homosexuales de San Pablo durante la época de la dictadura militar. Sus imágenes pusieron de relieve la marginación y avallasamiento de derechos humanos fundamentales, la marginalización/estigmatización y la lucha por derechos de ciudadanía. Este año se presentó un nuevo volumen en el Instituto Moreira Salles de San Pablo denominado “Crisálidas” que es una compilación de sus fotos del mundo marginal de San Pablo.

Para mayor información: Leer en la web.

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Una inclusión real debería ser política de Estado

25 julio 2012

Por Daniel Arroyo  | Para LA NACION

El debate sobre el número de jóvenes que no estudian, no trabajan o lo hacen en forma precaria (1,5 millones, 900.000 o 400.000) no debe hacernos perder de vista el punto central: la inclusión de los jóvenes es nuestro desafío más importante.

Se trata de jóvenes 16 a 24 años que están sin hacer nada, o que entran y salen del trabajo y de la escuela con frecuencia. No tienen problemas con la tarea, sino con la rutina del trabajo. Lo difícil no es entender qué hacer, sino ir a trabajar todos los días ocho horas, en parte porque muchos no han visto trabajar ni a sus padres ni a sus abuelos.

La misma situación se da en la escuela, en donde el desafío es sostenerse, evitar el desenganche y la abulia. Por eso es necesaria una reforma que revise los objetivos de la escuela secundaria y los vincule con los sectores productivos y los intereses de jóvenes que incorporan muy rápido las nuevas tecnologías.

El hacinamiento y las adicciones aumentan los problemas: un ciclo frecuente en los grandes centros urbanos es el de un chico que estando hacinado en su casa se va a la esquina porque hay más lugar y mejores condiciones, ahí empieza a consumir porque todos lo hacen y luego se endeuda. Y entonces es cuando se le acerca alguien a ofrecerle cualquier alternativa. Esta es una realidad de la que muchos son víctimas y se completa con una creciente estigmatización que los identifica como culpables de la inseguridad.

El Estado da respuestas con acciones significativas como la Asignación Universal por Hijo y los programas “Jóvenes con más y mejor trabajo” y “Conectar igualdad”. El sector privado financia más de 10.000 becas educativas este año y las organizaciones sociales han extendido redes de acompañamiento escolar y capacitación laboral.

Sin embargo, el problema es de una escala mayor. Se requieren nuevos instrumentos, muchos recursos, articulación de acciones y una política de Estado. De allí la necesidad de avanzar en algunas líneas concretas:

 

  • Fondo de Inclusión Joven: se podría crear un fondo con recursos estatales y aportes privados para concentrar allí el financiamiento tanto de proyectos productivos, culturales y de servicios como educativos y de apoyo a organizaciones sociales que trabajen con jóvenes. Se trata de contar con recursos económicos concentrados y de escala para atender al grupo social más crítico.
  • Red de tutores: es clave generar una red de tutores con personas que tengan legitimidad: una maestra que tiene buena llegada, algún pibe de la esquina, referente barrial o religioso. Se trata de potenciar una red de tutores creíbles a los que los jóvenes sientan que no deben fallarles y que los ayuden a sostenerse en lo laboral o en la escuela. La clave: acompañar y generar espacios de capacitación y entrenamiento en función de sus perfiles y preferencias.
  • Derecho al primer empleo: una política central es promover el derecho al primer empleo a través de exenciones impositivas a las actividades productivas que incorporen masivamente a jóvenes. Debería ser un derecho que actúe como política laboral permanente de estímulo fiscal a las empresas que contraten formalmente a jóvenes.
  • Masificación del microcrédito: los jóvenes no acceden al crédito bancario por falta de garantías. La masificación de los sistemas de créditos con montos pequeños favorecería la vocación emprendedora y el desarrollo de innovaciones productivas. El desafío es llegar con tasas de interés subsidiadas para jóvenes que tengan buenos proyectos e ideas.
  • Escuelas de oficios locales: es necesario trabajar paralelamente los problemas de oferta y de demanda. La conformación de escuelas de oficios es una alternativa para la inserción de muchos jóvenes en la economía social, ya que se trata de una formación dinámica, flexible y, sobre todo, vinculada con la producción local.

 

La idea de que los jóvenes son el futuro es buena si logramos que tengan presente. Desarrollar acciones que realmente impacten sobre sus vidas cotidianas, recuperen el sentido del esfuerzo y la búsqueda del progreso es la prioridad que nos permitirá construir la Argentina del mañana.

Hay 10,8 millones de pobres, cinco veces más que lo que dice el Indec

20 julio 2012

El 7,4% de los hogares urbanos no cuenta con los ingresos suficientes para acceder a una canasta básica de 1200 pesos

Por Fabiola Czubaj  | LA NACION

 

Nuestro país está transcurriendo su Bicentenario con una deuda social que no logra obtener una respuesta eficiente: la pobreza. Sólo en las ciudades viven 10,8 millones de pobres y 2,1 millones de ellos son indigentes. Así lo revelan los resultados de la última medición del Barómetro de la Deuda Social Argentina de la UCA .

“Estamos hablando de la pobreza estructural, que tiene que ver con la acumulación de privaciones, que es más difícil de modificar que la pobreza de ingresos y exige intervenciones a más largo plazo”, definió el doctor Agustín Salvia, coordinador general del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), de la UCA.

Junto con los cuatro investigadores responsables de los capítulos en que se dividen las 330 páginas del informe final, Salvia presentó ayer los resultados que comparan la evolución de la pobreza, el acceso a la vivienda, el trabajo y la salud, la seguridad y la participación ciudadana entre los años 2007 y 2011. “Creemos que 2007 fue el año en el que observamos el mayor crecimiento económico y desarrollo social postconvertivilidad”, precisó Salvia, que también es investigador del Conicet.

Para esta Serie Bicentenario del Barómetro, que se extenderá hasta 2016, el equipo relevó 5712 hogares de 17 ciudades del país, incluidas viviendas de barrios residenciales y populares, villas y asentamientos precarios desde Resistencia hasta Ushuaia. Los resultados son representativos de la población urbana.

AVANCES Y RETROCESOS

Tanto la indigencia como la pobreza muestran un descenso en 2011 con respecto de 2007, cuando el 4,5% de los hogares urbanos vivía en la indigencia y el 18,5% vivía debajo de la línea de pobreza, es decir, que apenas pueden acceder a la canasta alimentaria básica, pero a ningún otro bien o servicio.

El año pasado, en tanto, el 3,3% de los hogares era indigente y el 13,4% era pobre. “Esto significa que hay 2,1 millones de personas indigentes y 8,7 millones de habitantes pobres en las ciudades”, resumió el doctor en ciencias sociales Dan Adaszko, responsable del Area de Hábitat y Subsistencia del ODSA.

Estos resultados son cinco veces mayores que los del Indec, cuyas estimaciones hablan de alrededor de 1,6 millones de personas pobres y 427.000 personas indigentes en el país.

El equipo del ODSA atribuyó la tendencia descendente de la pobreza y la indigencia en 2007 con respecto de 2011 al crecimiento de la economía y la ampliación de los planes de ayuda social, incluida la asistencia universal por hijo. Aun así, esto habría sido suficiente para garantizar el desarrollo humano y social.

Hallazgos como la marginalidad económica, la pobreza estructural, la segregación social, el subempleo indigente, la rotación entre períodos de empleo y desempleo, la separación residencial en el espacio urbano, la sensación de inseguridad (mayor en los barrios donde se venden drogas) y los recortes familiares de los gastos de salud por una disminución del ingreso, entre otros, siguen siendo las principales debilidades sociales.

“Sigue persistiendo el subempleo inestable -dijo el licenciado Eduardo Donza, del ODSA-. En 2011, el 23,5% de la población económicamente activa estuvo desocupada por lo menos una vez en el año, comparado con el 21,7% en 2007.”

Y mientras que en 2011 se registró un descenso de la tenencia irregular de las viviendas, por ejemplo, no mejoró la infraestructura urbana. Se pavimentaron menos calles y se redujo el acceso al desagüe pluvial, con grandes brechas entre la población más vulnerable y la clase media alta. Unos 1,6 millones de hogares urbanos aún carecen de agua corriente; 3,2 millones no poseen gas, y más de 4 millones no tienen cloacas.

“En general, podemos decir que en estos cinco años hubo crecimiento, pero no hubo desarrollo con equidad social -dijo Salvia-. Al analizar indicador por indicador, el modelo que funciona con las reglas del mercado no estaría dando una respuesta estructural, sino sólo de coyuntura”.

El drama de la exclusión social

17 julio 2012

Por Orlando J. Ferreres | Para LA NACION

Mucha gente se queja de la injusta distribución de la riqueza, pero casi no escuchamos protestas ni quejas por la mala distribución del conocimiento. Sin embargo, esta última explica en gran parte el problema de la distribución económica injusta y de los principales problemas sociales de nuestro país.

Las manifestaciones que más nos impresionan del problema social son la desnutrición infantil, el analfabetismo aun en el siglo 21 y las dificultades que muchos jóvenes y adolecentes tiene para conseguir un trabajo formal, estable y bien remunerado. Esta situación da lugar a la proliferación de pandillas de jóvenes que ni trabajan ni estudian; en otras palabras, a la exclusión social. Esta terrible exclusión social ha crecido mucho en los últimos 30 años por los errores de los políticos al gestionar el país. Una clara demostración de esto es la evolución de la pobreza que en nuestro país era cercana al 5% en 1983 y ahora, según cifras privadas, está en el 24%, pero llegó afectar hasta el 56% de la población del país en los momentos de crisis, como 2002.

El problema de la exclusión social se origina en gran parte en la niñez, sobre todo por el desconocimiento que los padres tienen acerca de cómo alimentar y educar a sus hijos pequeños, y posteriormente tampoco le dan importancia a la educación formal de la escuela. Esta falta de formación les impide que puedan obtener trabajos estables y por lo tanto se acostumbran a vivir de las changas y de los planes sociales.

Cuando esto ocurre por más de una generación, el problema se vuelve más difícil de revertir. Por lo tanto, la ayuda que las distintas organizaciones de acción social brindan son buenas, pero no solucionan el problema de fondo sino que son un paliativo ya que no pueden brindar mejores perspectivas y proyectos de vida. En muchos casos se convierten en problemas permanentes que muchos políticos utilizan para el clientelismo electoral sin que esto sea una solución eficaz. La solución de los problemas sociales se deberían resolver de forma tal que cada persona tenga las herramientas para poder encarar los desafíos que se le van presentando por sus propios medios, de una manera autónoma. Es decir, requiere un esfuerzo de educación muy fuerte que revierta el estado creciente de gente que va quedando fuera de los beneficios del desarrollo.

Es importante tener una evaluación del grado de conocimientos (formación y conocimientos para la competitividad) para desenvolverse en la vida que tiene la población argentina. En una investigación llevada a cabo por Manuel Mora y Araujo y sus investigadores asociados, se realizó un trabajo muy amplio al respecto sobre toda la población en condiciones de trabajar en 2009. Para estudiar esta distribución de los conocimientos se dividió a la población argentina en 12 niveles, desde (1) “nulos conocimientos (no saben nada)”, hasta (12) “amplios conocimientos”. Esta distribución del conocimiento para la formación y competitividad, también se hizo por nivel socio-económico. En el gráfico sobre distribución del conocimiento se puede apreciar que el 30% de la población argentina no sabe nada, está en el nivel (1) no tienen ningún conocimiento o formación para manejarse en el momento actual. Si tomamos los 3 niveles más bajos de conocimiento del total de la población, el 45% no sabe nada o casi nada, lo que es dramático y requiere una acción muy enérgica para revertirlo.

Si consideramos el nivel socio-económico bajo, el 50 % no sabe nada y agregando los 3 nivel mas bajos de conocimiento, se llega que el 75% de la población de bajos recursos de la Argentina no sabe nada o casi nada.

Esto nos indica que este es un problema prioritario a encarar. ¿Qué país podemos tener con esta decadencia tan grande de la educación?

La solución está en la educación primaria y secundaria ¿Dónde rinde más para la sociedad el dinero destinado a la acción social? Desde que Alfred Marshall señaló que “el capital más valioso es el invertido en los seres humanos” se han realizado numerosos trabajos destinados a estimar los beneficios económicos que obtienen las personas gracias a su educación. Esos beneficios generalmente se miden utilizando la tasa interna de rendimiento que es la que iguala los ingresos diferenciales que proporciona un cierto nivel de educación con la inversión que debe realizarse para alcanzarlo. Los ingresos se obtienen como diferencia entre los del nuevo nivel educativo comparados con los ingresos del anterior a lo largo de un período de tiempo (cuánto gana un contador público por encima de un perito mercantil durante toda su vida profesional, por ejemplo), mientras que la inversión necesaria para obtener ese grado se mide por los costos soportados al cursar esos estudios.

Hemos considerado el estudio internacional realizado por Cohn E y Geske T. donde señalan que en América latina las tasas de rendimiento social son muy altas para los recursos económicos aplicados a la educación: en la primaria 26%, en la secundaria, 18% y en la superior 16%. Por lo tanto, la respuesta es aplicar los recursos a la educación, ya sea preprimaria, primaria o secundaria con mucha fuerza, sobre todo en las villas de emergencia, pues esta fuerza puede integrar a todos los niveles sociales a la sociedad y al mundo del trabajo de modo que en el futuro puedan sostenerse solos y ya no sean demandantes de subsidios.

Creo que las políticas sociales deben procurar que el individuo en situación marginal pueda salir de ella por su propio esfuerzo, como por ejemplo puede demostrar la experiencia de Toti Flores con sus cooperativas de trabajo que no aceptan dádivas. La educación hace factible que esto pueda lograrse y permite, al facilitar la obtención de un trabajo digno, que esta situación sea permanente. De este modo, la persona ya no necesita asistencia social, subsidios, planes sociales o similares, que son pasajeros, inestables, sujetos a la política social o presupuestaria del momento o a los designios de la autoridad de turno.

Impulsar un gran cambio educativo no es fácil, pero no es imposible. Belgrano y Sarmiento lo propusieron y lo hicieron posible en su momento. La mejoría que el país obtendría nos debe impulsar a todos a hacer el máximo esfuerzo para lograrlo.

 

 

CICLO DE JORNADAS SOBRE PRIMERA INFANCIA

12 julio 2012

La Asociación Argentina de Políticas Sociales llevará a cabo próximamente un nuevo Ciclo de Jornadas, el cual abordará, en esta ocasión, temáticas vinculadas a la Primera Infancia. Las instituciones organizadoras del evento son la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA) y la Red “Nutrición 10, Hambre 0”.

Se cuenta, a su vez, con el auspicio del Ministerio de Desarrollo Social del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) y de la Asociación Civil Observatorio Social.

La entrada es libre y gratuita.

El Ciclo constará de dos Jornadas a realizarse los días miércoles 17 de octubre y 14 de noviembre de 2012, respectivamente, en el horario de 18:30 a 21 hs. Ambas tendrán lugar en el Centro Cultural Recoleta, ubicado en la calle Junín 1930 (Capital Federal).

Los principales objetivos que se plantean en este Ciclo de Jornadas son:

– Visibilizar y posicionar en la agenda pública social la temática de la primera infancia como el período de máximo desarrollo de las capacidades y habilidades del ser humano.

– Potenciar el trabajo en red de las organizaciones, tanto públicas como privadas, que trabajen con las necesidades de los niños y niñas de entre 0 a 5 años de edad desde una perspectiva que incluya el derecho, la salud y la educación.

– Socializar las mejores prácticas en términos de acciones locales y nacionales vinculadas al desarrollo de la primera infancia.

– Difundir en la población los mecanismos de cuidado y protección que deben considerarse en el período de la primera infancia, haciendo énfasis en los niños y las niñas como sujetos de pleno de derecho.

Para alcanzar estos objetivos, el Ciclo de Jornadas abordará el tema de la primera infancia desde variables de análisis principales: una hará énfasis en el estudio de la primera infancia desde una perspectiva de derecho, mientras que la otra referirá al estudio y análisis de las acciones de intervención exitosas, tanto en Argentina como en países vecinos.

La modalidad del Ciclo consiste en combinar aportes técnicos, políticos y académicos para crear un espacio de debate entre academia, actores políticos y organismos de la sociedad civil. Con este fin, tras concluir las exposiciones de los oradores, se abrirá una ronda de preguntas por parte del público que podrá así enriquecer el diálogo entre los expertos expositores y los asistentes al Ciclo.

Para cualquier consulta o comentario, contactarse a r.gonzalez@aaps.org.ar.

EL 25% DE LOS HOGARES ARGENTINOS SUFRE CARENCIAS HABITACIONALES

29 junio 2012
 
Los planes oficiales de crédito hipotecario ni el crecimiento económico alcanzaron para corregir el déficit entre quienes más lo sufren; análisis por provincia
Por Juan Pablo De Santis  | LA NACION

Link a nota original: http://www.lanacion.com.ar/1486038-argentina-un-pais-con-enormes-diferencias-para-conseguir-una-vivienda

Ningún rincón del país escapa al déficit habitacional. Pero la distribución de esos hogares precarios o de tenencia irregular marca enormes diferencias entre las provincias. La suma de las partes es mucho más que el todo, o al menos, no lo representa.

Del análisis surgen enormes disparidades. Por ejemplo, mientras en Formosa 1 de cada 2 hogares experimenta algún tipo de déficit habitacional, en la Ciudad de Buenos Aires esa carencia se reduce a 1 de cada 10.

La cantidad de familias que viven en ranchos, casillas, pensiones, inquilinatos, locales, casas precarias o bien posee una unidad de modo irregular (la ocupa ilegalmente, vive de prestado o en su lugar de trabajo). A nivel país, el 25,4% de los hogares, unos 3.095.312, posee algún tipo de déficit de vivienda ; mientras que al momento del Censo 2001 era del 30%. El dato surge de una comparación entre ambos censos en todas las jurisdicciones según el régimen de tenencia del hogar.

Si bien en todas las jurisdicciones hubo progresos en diez años, los problemas de acceso a la vivienda parecen ser estructurales. Claramente el Norte argentino es el área más perjudicada y que evidencia la falta de oportunidades en el acceso a una vivienda digna: en Formosa, Chaco y Misiones, el déficit habitacional promedia al 50% de los hogares. En todas ellas el mayor problema es la presencia de casas con piso de tierra o ladrillo suelto o que no poseen agua por cañería o inodoro.

En el otro extremo están la Capital Federal, La Pampa y Santa Cruz con porcentajes que oscilan entre el 13,1% y 18,8%. Asimismo, el conurbano bonaerense es el área más representativa de la media nacional con 25,7%.

EL DATO. Se consideraron a todos los hogares que revisten condición “precaria” (casas precarias, ranchos, casillas, pensiones, inquilinatos, locales y viviendas móviles) y de “tenencia irregular” (casas y departamentos ocupados, prestados para vivir u ocupados por relación de dependencia).

LA NO RECETA DEL CRECIMIENTO

Para Dan Adaszko , sociólogo investigador del Observatorio de Deuda Social de la UCA, “en los últimos años se construyeron viviendas sociales para los sectores más vulnerables y a la par se edificaban nuevas casillas precarias, lo que tuvo como resultado un sostenimiento del nivel de déficit de viviendas”.

El alto crecimiento de la economía no resolvió el problema habitacional. Se edificaron nuevas viviendas sociales, pero también nuevas casillas.

La receta del crecimiento alto económico no resolvió al problema de la vivienda digna, aunque también vale considerar que a cada gobierno local le cabe su cuota de acción. “Las enormes divergencias entre provincias se deben fundamentalmente a la migración interna por falta de oportunidades. Muchas familias se trasladan a otras regiones, principalmente áreas metropolitanas”, explica Adaszko y agrega que “esto traslada el problema a las zonas de destino que no están en condiciones de ofrecer tierra y vivienda para todos”.

Esta tesis encuentra sustento en zonas muy poblados. En 2010 el observatorio Infohábitat de la Universidad Nacional de General Sarmiento encontró un crecimiento de villas y asentamientos en el área metropolitana de Buenos Aires. Aunque contribuyen al fenómeno, la pobreza y la migración no son las únicas explicaciones posibles: el alto precio de la tierra para los sectores populares, el agotamiento de suelo ocioso con servicios públicos y las dificultades para adquirir tierra legalmente son elementos decisivos.

CRÉDITO HIPOTECARIO IMPOSIBLE

De acuerdo a un informe de SEL Consultores, especializados en economía y desarrollo, en los centros urbanos del país, más de la mitad de la población alquila o vive en condiciones de carencias graves o hacinamiento. En todos estos hogares el crédito hipotecario barato sólo es equiparable a un sueño: en uno de cada tres nadie trabaja en blanco y el promedio de sus ingresos familiares no superan los $4500.

Adaszko, desde la UCA, suma tres características que no escapan al problema de la vivenda propia y digna: retraso en la construcción de viviendas sociales durante cuatro décadas, falta de una política coordinada para revertir desequilibrios regionales e insuficiencia de crédito.

Los datos oficiales son por demás elocuentes: en 2003 el crédito hipotecario era 2,9% del PBI; en 2007, un año después del plan gubernamental de inquilino a propietario , pasó a 1,7%; y en 2011, 1,3%.

La caída del crédito hace que más gente entre al régimen de alquiler y que el mismo se encarezca. Hace cinco años el 16,5% de los hogares era alquilado; hoy llega al 19,8%, según un trabajo de SEL sobre los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC.

¿A QUIÉNES VAN LOS CRÉDITOS DEL GOBIERNO?

Hace poco más de dos semanas, el Gobierno nacional lanzó el Programa de Créditos Argentinos(Procrear) que promete prestar hasta $350.000 para edificar o comprar una vivienda. Se fondea con dinero de la Anses y tiene una tasa de interés promocional. Quizás los principales beneficiarios sea la clase media que alquila.

A los sectores más pobres, donde residen las condiciones más dramáticas y recurrentes del déficit de vivienda, les será extremadamente difícil conseguir un crédito a 20 años (aunque sea barato). La alta incidencia del empleo en negro, la inestabilidad laboral y los bajos ingresos les hace casi imposible obtener uno de estos préstamos.

El gran núcleo de déficit habitacional está en la base de la pirámide: 7 de cada 10 personas con carencias hogareñas están en el 20% más pobre de la población y viven hacinados, sin baño y/o sin título de dominio formal de su casa.

Equipo LN Data. Cualquiera de nuestros lectores puede descargar los documentos procesados en su PC. A partir de los mismos, es posible llegar a nuevas conclusiones particulares, cruzar variables con otras y descubrir, tal vez, otras conclusiones de interés social. Si se animan, no dejen de avisarnos, posteando un comentario o enviándonos un mail a LNdata@lanacion.com.ar

Podés bajarte todos los datos utilizados desde Google Documents (ver aquí)

Presentación del Informe Barómetro de la Deuda Social Argentina

21 junio 2012

El próximo 19 de julio a las 18:30 hs tendrá lugar la presentación del nuevo informe anual del Barómetro de la Deuda Social Argentina, el cual se titulará “Barómetro de la Deuda Social Argentina 2012: ASIMETRÍAS EN EL DESARROLLO HUMANO Y SOCIAL (2007/2010-2011)”.

El evento se llevará a cabo en el Auditorio San Agustín del edificio Santa María de la Pontificia Universidad Católica Argentina (Alicia Moreau de Justo 1300, subsuelo).

La apertura estará a cargo del Rector de la universidad, Pbro. Víctor Manuel Fernández. Contará, además, con la participación de Agustín Salvia, Ernesto Kritz, Daniel Sabsay y Beatriz Balian de Tagtachian.

Para mayor información y medios de contacto, se adjunta a continuación la invitación institucional del evento.

 

Comer sano le cuesta a una familia tipo $ 2.750 por mes

4 junio 2012

03/06/12

POR MARIANA IGLESIAS

Es cuatro veces más que la canasta básica del INDEC. Surge de un relevamiento realizado por nutricionistas de la UBA, con productos saludables. Hoy, una pareja y dos hijos en edad escolar deben pagar 75 por ciento más que en 2010 para comer bien.

Según el INDEC, un hombre puede alimentarse con siete pesos por día. Y una familia entera -una pareja y sus dos hijos en edad escolar- pueden desayunar, almorzar, merendar y cenar con 22 pesos. Pero según especialistas de la Universidad de Buenos Aires, un adulto gasta en realidad casi 30 pesos por día para comer. Y una familia tipo, 92 pesos. La gran diferencia entre una y otra canasta es que la del INDEC mide el costo de no morir de hambre, mientras que la de la UBA apunta a alimentarse bien para estar sano.

El INDEC dice que un adulto varón debe consumir diariamente 2.700 calorías, mientras que a una mujer o a un chico en edad escolar le alcanza con consumir 2.000. Para llegar a 2.000 calorías hay que tomar al menos un vaso de leche, comer dos milanesas, un plato de verduras, una fruta, un plato de fideos, pan… ¿Dónde se consigue todo eso por siete pesos?Claramente los siete pesos sirven para comer pan y fideos , desnutrirse y enfermar. Así se entiende por qué la canasta de la UBA cuesta cuatro veces más que la del INDEC: 2.750 pesos contra 667. Hace dos años, estas canastas costaban 1.576 pesos (UBA) y 510 (INDEC). La de la UBA aumentó el 75% de 2010 a hoy, mientras que la del INDEC subió sólo el 30%.

“La Canasta Básica de Alimentos que mide el INDEC no sólo ya es demasiado vieja (de 1988) sino que es un perfecto modelo de dieta obesogénica, nutricionalmente pobre y monótona y contrapuesta a todos los lineamientos que la Organización Mundial de la Salud plantea como base de una alimentación promotora de la salud. Argentina tiene más de la mitad de su población con sobrepeso y 66% con exceso de grasas saturadas, sodio y azúcares”, explica a Clarín Sergio Britos, de la Escuela de Nutrición de la UBA. Y afirma: “Es inaceptable que el estándar de costo alimentario sea una canasta básica. Las personas y hogares indigentes no son los que no pasan hambre sino quienes no pueden comer saludablemente. Significa no menos de 25 pesos por día para un escolar o una mujer y 2.750 pesos por mes para una familia tipo de cuatro personas”.

Britos explica que una alimentación saludable tiene dos pilares: variedad (muchos alimentos) y calidad nutricional (el 85% de la dieta debe estar conformada por alimentos ricos en nutrientes esenciales y bajos en grasas saturadas, trans y azúcares agregados. Un adulto debe combinar diariamente cinco porciones de hortalizas y frutas de diferentes formas y colores, medio litro de leche, pastas, arroces y legumbres, carnes de distinto origen, aceites, pan y abundante agua o bebidas sin azúcar.

Para la nutricionista Miriam Tonietti, “la diferencia fundamental estriba en que la canasta de la UBA responde a la necesidad de la calidad nutricional de la dieta: adecuada provisión no sólo de energía sino de proteínas de alto valor biológico, grasas en cantidad y calidad, hidratos complejos y micronutrientes indispensables para tener un adecuado estado nutricional y prevenir las enfermedades crónicas relacionadas con planes alimentarios insanos (obesidad, diabetes 2, enfermedad cardiovascular, dislipemia, hipertensión). Mientras no se tengan en cuenta la densidad de estos nutrientes en el plan alimentario habitual seguiremos con el aumento en la prevalencia de estas patologías”.

“La composición de la canasta se determina con los hábitos de consumo actual -opina la nutricionista Mónica Katz-. Eso es lo que hay que modificar. De ninguna manera se puede cambiar la tendencia actual de enfermedades crónicas si no hay nuevos patrones de consumo diferentes a los existentes”.

Tonietti habla de modificar el paradigma de la cantidad de calorías por el de calidad, ya que coexisten desnutrición y obesidad: “Hay tareas pendientes para que las poblacion ingiera la dieta que necesita y no la que puede comprar”.

“La Responsabilidad de los individuos, las empresas y la Cooperación Internacional en la sustentabilidad del Tercer Sector”

11 mayo 2012

RACI y AmCham Argentina organizan la charla “La Responsabilidad de los individuos, las empresas y la Cooperación Internacional en la sustentabilidad del Tercer Sector” que contará con la presencia del coordinador ejecutivo de RACI,  de Guillermo Correa,  como único expositor. El encuentro se realizará el próximo miércoles 16 de mayo de 2012 a las 9.30hs en el Salón Buenos Aires del Hotel Panamericano, ubicado en Carlos Pellegrini 551, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

El evento es el primero de los seis encuentros del Ciclo de Reflexión sobre Sustentabilidad con ONG, que organiza Amcham con referentes reconocidos del sector para enriquecer, año a año, el debate e intercambio en relación a esta temática. Por segundo año consecutivo, AmCham Argentina convocó a RACI para participar de las jornadas.

En esta oportunidad, la exposición – destinada a representantes de empresas y de organizaciones de la sociedad civil – abarcará los siguientes temas:

–          La Inversión Social Privada mirándose en el espejo de la Cooperación Internacional.

–          La ausencia de una estrategia sustentable propia del Tercer Sector.

–          ¿Puede la Cooperación Internacional contribuir con la filantropía local?

La charla es libre y gratuita con cupos limitados y requiere inscripción previa a mschlein@amchamar.com.ar.

SEGUNDO CONCURSO DE ENSAYOS ALBERTO METHOL FERRÉ: “HACIA LA PROFUNDIZACIÓN DEMOCRÁTICA. EXPERIENCIAS Y APORTES PARA LA JUSTICIA SOCIAL”

16 abril 2012

FUDEPA y la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL) invitan a participar del SEGUNDO CONCURSO DE ENSAYOS “ALBERTO METHOL FERRÉ”.

La convocatoria de esta segunda edición busca conocer y difundir experiencias de profundización de las democracias en el ámbito de la ciudadanía, la participación, la economía, las políticas públicas y las nuevas tecnologías.

En tal sentido, se espera recibir artículos breves que traten alguno/s de los ejes propuestos y que ayuden a seguir construyendo una Patria grande e inclusiva.

Nuevamente, la figura y el recuerdo de Alberto Methol Ferré inspiran a crear y a creer en un mundo más justo y fraterno.

Para más información ingresar a la página www.fudepa-argentina.org  o escribir a concurso@fudepa-argentina.org